Podríamos decir que tenemos la “suerte” de vivir en lo que llaman “Entornos VUCA” (Volátil, inciertos, complejos y ambiguos), porque son ellos los que nos mueven el suelo, los que nos impulsan a seguir pensando fuera de la zona de confort, a ver más allá de lo obvio y a descubrir que las crisis son oportunidades disfrazadas.

A día de hoy, podemos resaltar y reflexionar sobre algunos cambios que nos está dejando toda esta situación:

Empresas

Grandes corporaciones, previo a la pandemia, ya habían adelantado proyectos de trabajo a distancia, y contaban con una robustez tecnológica, con lo cual, esta compleja situación probablemente solo ameritó ciertos ajustes.

La realidad es muy distinta para el resto de los humanos. Las pequeñas y medianas empresas se han visto en la necesidad de afrontar grandes cambios para mantener el negocio a flote. Han tenido que implementar drásticos giros en sus modelos para poder surfear esta gran ola. Un camino duro que parece que no tiene fin, sí, pero del que sin duda saldrán reforzados, añadiendo fluidez a tiempos en los que la única constante es la incertidumbre.

Personas

Nos encontramos en un proceso de adaptación y supervivencia. La situación de la pandemia en efecto creó miedo, desconfianza y frustración, no solo por el riesgo al contagio, también por la incertidumbre económica.

Pero… piensa ¿has ganado algo a nivel personal?

El tiempo en familia, tiempo para ti y para conocerte, ver hasta donde puedes llegar y todo el potencial que todavía tienes para exprimir al máximo; la creación de nuevas rutinas totalmente inéditas, cambio en tus prioridades… Seguramente hayas comenzado a valorar algunas cosas, a aprender muchas otras y en algunos casos a desaprender (que no siempre viene mal).

Aunque nos encontramos lidiando con fantasmas como la desesperanza, la incertidumbre, el “no puedo”, hemos optado por mantenernos activas, positivas y ocupadas.

La buena noticia es que estás en el camino de descubrirte, haciéndote preguntas claves como: ¿Qué fortalezas y virtudes me acompañan?, ¿Qué me apasiona?, ¿En qué soy buena?, ¿Cómo puedo contribuir y generar un win-win?… Y esto chicas es un preámbulo maravilloso para luego ponerte manos a la obra.

Humanización del liderazgo

Suena extraño, ¿será que no somos humanas?. Venimos de una cultura en la que parece que tenemos que saberlo todo, que no nos podemos equivocar, y que tenemos un excelente manejo de nuestras emociones.

La realidad es que también sentimos miedo, que hubo momentos en los que no sabías cuál era la mejor decisión, que también sufriste los embates de la pandemia. La capa de superheroína parecía que se te iba destiñendo.

Lo bueno de esto, es que, lo que nos hace vulnerables, también nos hace más humildes, más cercanas y nos ayuda a conectar mejor con nosotras mismas y con el entorno.

Levanta la mano si no eres perfecta y eso te parece maravilloso 🙂

La gran pregunta es ¿qué debemos hacer como líderes de nuestros proyectos, de nuestras vidas?

La verdad es que siempre se ha pedido una escucha activa, empatía, confianza al asignar responsabilidades, dejar hacer, preocuparse de forma genuina por los demás… es decir, no ha cambiado el “qué”, lo que ha cambiado es el “cómo”, haciendo referencia a que ahora es menos presencial y más virtual.

Lo que sí está muy claro es que se demanda mucha más flexibilidad, tolerancia, respeto y comprensión ante las situaciones personales si tienes un equipo de trabajo.  Por otro lado, se impone más reconocimiento y valor por los esfuerzos y menos descalificación. Esto promueve tenerle menos temor al fracaso, personas más abiertas al aprendizaje, más relajadas, más creativas, productivas y exitosas, fortaleciendo así su compromiso con tu marca.

La compasión

Este sentimiento ha tenido un gran protagonismo y efecto positivo. Todas fuimos testigos de las grandes demostraciones de apoyo y solidaridad y estoy convencida que, de alguna manera, sirvió de terapia. Muchas olvidamos nuestras propias penurias para volcarnos con las demás.

Esto nos hace grandes, nos hace humanas, nos hace formar parte de un proyecto llamado sociedad. Es sororidad en estado puro.

Recursos internos y Resiliencia

Gran cantidad de personas  sacaron a relucir una serie de estrategias de afrontamiento, habilidades y tomas de decisiones, quedando gratamente sorprendidas, al descubrir esa potencialidad interna que desconocían y cómo pudieron no sólo encarar situaciones inéditas, sino salir fortalecidas de ellas.

Transformación como único camino

La realidad está ahí, es objetiva y fáctica. Sin embargo, cada una la vemos a través de un prisma distinto, construido por nuestras creencias, principios, normas, pensamientos…

Ciertamente no somos dueñas de esa realidad. En muchos casos no podemos modificarla, pero la forma en la que potenciamos y fortalecemos nuestra mochila de recursos y la actitud con la que decidimos enfrentarnos a ella, sí es una decisión únicamente personal.

 Y está en tus manos…

2 Comentarios. Dejar nuevo

Excelente artículo. Estamos en tiempos de cambios e incertidumbres, en los cuales lo mejor es optar por una actitud positiva y fe. Aceptar los errores y fracasos como una forma de aprendizaje. Nos caemos y nos levantamos con más fuerza. Dejando atrás creencias que nos limiten y fortaleciendo nuestras habilidades y creatividad, con actividad productiva. En una búsqueda constante de herramientas y soluciones para cuando nos lleguen las oportunidades. Gracias por otorgarnos este espacio para expresarnos.

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Excelente!! Oportunidades y decisiones! El gran reto!!

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