Este año me he propuesto tener una vida más ‘slow’, más pausada y con menos ansiedad. Sé que no va a ser fácil, porque como a cualquier emprendedora, hay veces que nuestro negocio gana terreno a nuestro tiempo ocio, pero voy a intentarlo.

Lo primero que me he dado cuenta que necesito, es una mayor organización. Separar lo urgente de lo necesario. Lo imprescindible de lo opcional.

Uso dos agendas, un planificador y un calendario con mucho espacio para anotar. Una agenda para la tienda, pedidos, encargos y reuniones. Otra agenda para pagos y redes sociales… y así un suma y sigue. Pero sé que el orden me ayudará a optimizar mi tiempo.

Hay días que la montaña de ‘to do’ crece y crece, y parece que no avances, aun teniendo la sensación de no haber parado. Es ahí donde hay que diferenciar, donde hay que priorizar tareas.

Me he creado un planner, que lo uso a diario, dónde puedo ver la urgencia de las tareas.

Con la agenda, el planificador y el calendario me organizo diariamente. 10 minutos cada mañana para revisarlos, anotar todo lo que va surgiendo y asimilar los días, las semanas y los meses. Pero este planner lo uso al final del día. Es mi ‘chivato’ anoto todo lo que no me ha dado tiempo de hacer ese día, y por tanto, me va a tocar hacerlo al día siguiente. Porque si hay una cosa que me provoca esa ansia viva, es ver durante tres días anotado lo mismo en la agenda.

Lo he dividido en 4 partes:

  • Tareas para hoy

Aquí anoto los mails que tengo que enviar, los pedidos que quedan por pasar, si tengo que escribir entradas para el blog o si tengo que sentarme delate del ordenador a pasar facturas.

  • No se me puede olvidar

En este apartado anoto también mis cosas personales. Llamar a la peluquería, comprar leche, o pasar a recoger la chaqueta de la tintorería. Esas cosas que parecen fáciles, pero que cuando llevas tropecientas cosas en la cabeza, se te olvidan, y amaneces al día siguiente sin leche para desayunar.

  • Llamar a

Hay llamadas importantes o whastapps que tienes que enviar. Felicitar a un amiga por su cumple, llamar al fontanero, a la gestoría… y son cosas que hay que hacer si o si.

  • Lo bueno de hoy

Todos los días hay cosas buenas, y en este apartado hay que anotarlas, porque aunque el día haya sido penoso, si has hecho todas las tareas, si te han dado una buena noticia o si has tenido 5 minutos para ti, tienes que apuntarlos. Yo creo que cuando escribimos las cosas, las asimilamos mejor, les damos valor, y nos hacen más felices.

¿Recuerdas cuando pasabas horas haciendo una chuleta para un examen? Te habrá pasado más de una vez, que cuando has acabado de hacerla, ya te sabes el tema. Hemos asimilado los conceptos, y con las emociones, y con la felicidad, pasa igual.

Además, este último apartado lo he dejado en una esquinita, para poder anotar la fecha, e incluso recortar todas las cosas buenas de los días, y guardarlos. Porque hay días que son para enmarcarlos. Y porque en días malos, recordar días felices nos hace sonreír, y la sonrisa es algo que ¡no debemos perder nunca!

Os dejo mi planner por si os sirve, por si os ayuda. Podéis descargarlo y usarlo como queráis, como plantilla virtual, o podéis imprimirlo.  

¡Feliz martes, Reinventhadas!

 

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